lunes, 29 de enero de 2007


Necesidades educativas especiales

¿Educación diferencial o indiferencial?

En Chile, las primeras escuelas especiales se crearon a comienzos del siglo pasado, no obstante, fue en la década de los años 60 y 70 cuando se inicia la expansión de la cobertura y de mejoramiento de la capacidad técnica para atender a los alumnos con discapacidad.


Por Paulina Quiroz

Gabriela está próxima a cumplir 13 años, es una niña muy tranquila y extremadamente ordenada, cuando grande quiere ser cocinera y espera algún día poder preparar todas las recetas que su mamá le ha enseñado. Sin embargo, para que Gabriela logre esto necesita estudiar, una tarea complicada considerando que se le han cerrado las puertas en
varios establecimientos de la cuidad, debido a que posee lo que comúnmente se denomina un trastorno del leguaje.

La “Gaby” como le dicen de cariño, es una más de los 198.994 alumnos y alumnas que presentan -según las cifras manejadas por la Departamento Provincial de Educación- necesidades educacionales especiales (NEE) en nuestro País. Lo cual unido al rechazo de los colegios que por las más diversas razones, han ocasionado que la “Gaby” se cambie de colegio como quien se cambia de ropa.


Necesidades educativas especiales

Las NEE están presentes en niños que por una razón circunstancial o permanente, necesita de un apoyo distinto del que les brinda el sistema común, el cual puede ser tanto a nivel pre-escolar, básico, medio y superior y que va desde darle más tiempo al niño para que aprenda, hasta modificaciones de la maya curricular tanto de fondo como de forma.

Hoy día muchos de estos niños encuentran dificultades al momento de ingresar a determinados establecimientos educacionales, debido a que a pesar de los avances en esta materia todavía siguen recibiendo respuestas como “lo siento, pero este alumno no calza con el perfil de nuestro establecimiento” o “en la escuela no contamos con los profesionales adecuados, pero vaya a tal o cual escuela ahí lo recibirán”.


La educación como derecho

En Chile, las leyes que velan por asegurar la igualdad de oportunidades de todos aquellos que presenten necesidades educativas especiales, están plasmadas en la Ley Nº 19.284 de Integración Social de las personas con discapacidad. En ella se establece con claridad que tanto establecimientos públicos y privados deberán incorporar las innovaciones y adecuaciones curriculares necesarias para permitir y facilitar que personas con NEE accedan a la educación regular con la ayuda complementaria que necesiten, asegurando su permanencia y progreso en dicho sistema.

Sin embargo, esta Ley como tantas otras no es cumplida en su totalidad y más aún deja de brazos cruzados a muchos padres que concientes de las discapacidades de sus hijos quieren para ellos un futuro más igual.

Este es el caso de Sandra Muñoz, mamá de Cristian quien padece –producto de una asfixia fetal- un retraso mental leve y que gracias a la ayuda de la escuela municipal Teniente Merino -la única que lo acogió- ha podido sacar adelante a su hijo aún cuando las posibilidades para su futuro le sean inciertas. “el Cristian es un niño súper cariñoso, súper obediente, respetuoso por lo cual se ha sabido ganar el amor de todos en su escuela desde sus compañeros hasta los auxiliares”, explica Sandra mientras se escucha una quebrazón, es que el Cristián está lavando la loza.

Para ella y su familia aceptar que un hijo viene con problemas no fue fácil, “al comienzo te culpas de no haber traído un hijo sano al mundo, pero luego le preguntas a Dios por que justamente a ti te pasó esto. Es así, las dudas se quedan en tu cabeza, pero he aprendido a vivir con esto”, cuenta con un nudo en la garganta que se hace evidente.

La educación diferencial y los proyectos de integración que hoy existen tienen por objetivo brindar un apoyo académico a los alumnos con algún tipo de problemas, pero además buscan que los niños aprendan a ver que no hay mucha diferencia entre las personas, a no discriminar, a respetar la diversidad lo cual se vuelve fundamental para que las políticas de integración sean efectivas.

Es el caso del Centro educacional Laura Vicuña ubicado en la rotonda de la Población Pablo Neruda, la cual a cargo de la profesora Liliana Muñoz atiende a 30 niños divididos en dos grupos, “Nosotros los apoyamos en la parte de la escritura, cálculo, funciones básicas y en base a las indicaciones que nos da la psicóloga, ya que es ella quién los evalúa y da una orientación del trabajo donde indicará que áreas intelectuales están más disminuidas, y cómo trabajarlas”.

Aquí no se le prohíbe la entrada a nadie, los niños son participes de una educación activa, ya que, independiente del tipo de problema que presenten cada uno responde de manera positiva dependiendo de los estímulos que se le entreguen. Se logra una verdadera integración cuando además de adquirir conocimientos, la comunidad estudiantil –compañeros, profesores, apoderados, auxiliares- logra que las diferencias pasen a un segundo plano.


El lado “b”

Muchos estantes repletos de útiles escolares, pequeñas mesas y una ruma de juegos didácticos devuelven a cualquiera a su querido Kinder Garden, así es la sala de educación diferencial en la escuela España, la cual desde su fundación en 1842 se ha caracterizado por poseer –según su proyecto educativo- una larga tradición de servicio. No obstante, si cualquier padre quisiera matricular a su hijo con síndrome de Down a este establecimiento lo más probable es que recibiría como respuesta a su petición, un no rotundo, y es que a la fecha aún no cuentan con proyecto de integración.

Dicho de otro modo, en esta escuela sólo son atendidos por el grupo diferencial los niños con inteligencia normal, con necesidades educativas especiales pero no asociadas a una discapacidad. “es que no tenemos la necesidad en estos momentos, porque hay otros colegios que si tienen programas de integración, entonces se puede ir a otro colegio que si lo tiene”, cuenta Verónica García profesora diferencial de esta escuela.

¿Pero por qué aún no implementan proyecto de integración?, la respuesta es sencilla no todos cuentan con profesores especialistas y tampoco se interesan en tenerlos. Todo sistema camina hacia la integración, espera que el alumno se eduque de la manera más normal posible ojalá con sus iguales, sin embargo está integración también está sujeta a normas, las cuales el Ministerio de Educación ha hecho cada vez más exigentes ya que, espera que se cumplan con ciertos niveles de infraestructura, que se tenga a disposición los profesionales adecuados los cuales –en el caso de los fonoaudiólogos- son escasos.

Pero a pesar de esto, la mayor dificultad que deben sortear las personas con discapacidad sigue siendo producir un cambio de actitud, ya que, actualmente no se puede obligar a un establecimiento a recibir un alumno con NEE, esto debido a que nada los obliga a implementar la infraestructura necesaria. Erica Aválos Coordinadora Provincial de Educación Especial lo sabe muy bien y según ella “no es suficiente con matricular a un niño con NEE en un colegio normal, porque deben recibir la atención que necesitan, entonces hasta donde vale la pena obligarlos si no quieren, esto pasa más por actitud que por normativa”, explica.

También sabe esto Emilia Orellana, mamá de Gabriela quien dejo los pies en la calle buscando matricula para su hija, “busque en varias escuelas y colegios de Valdivia y en todas me explicaron que no sería posible recibir a mi hija, porque no existían profesores adecuados o suficientes, pero la respuesta que más impotencia me causó fue la que recibí del Colegio Gracia y Paz donde la directora me dijo –independiente del examen que rindió Gabriela- que no la recibía porque los niños se iban a burlar de ella”. Fue así como llego a la escuela México la cual luego de una negativa inicial, optó por recibirla sólo por ese año, ya que al siguiente terminó por pedir que la cambiarán a otro establecimiento.

De ahí todo siguió en cambios de una escuela a otra, primero a la escuela Santiago Bueras, luego a la escuela Carlos Brándago, Centro de Integración Laboral CEILA, escuela Fernando Santiván y donde está actualmente el colegio Laura Vicuña. Entonces cabe preguntarse, ¿por qué a la señora Emilia le ha costado tanto darle educación a su hija si en Valdivia existen 22 establecimientos educacionales básicos que cuentan con algún apoyo a niños con NEE?

Una respuesta razonable puede ser que de alguna manera u otra los establecimientos más reticentes al ingreso de este tipo de niños piensan en su nivel académico. Creen que los resultados de pruebas como por ejemplo el SIMCE (El Sistema de Medición de la Calidad de la Educación) son incorporados y evaluados causando como consecuencia un resultado negativo para el establecimiento. Pero esto no es así, “los resultados de niños con NEE no son evaluados, pero eso los profesores todavía no lo han internalizado y no lo creen en realidad, entonces ellos consideran que un alumno con NEE los limita y les baja su rendimiento, esto debido a su desconocimiento”, señala Erica Avalos.

Otra posible respuesta se encuentra en el mal uso que se ha hecho de este recurso educativo ya que, hoy debiera ser reconocida, prestigiosa y valorada una escuela que entrega una real atención a sus alumnos sin embargo, al contrario de lo que uno pudiera pensar, pareciera que estos niños son un problema para los establecimientos. Es la situación de Fabián un niño con Síndrome de Down que actualmente cursa primer año básico en la escuela “El Bosque”, su mamá Lía Aguilar reconoce las deficiencias que el sistema educacional tiene en este aspecto “me recomendaron hasta que le diera Ritalín” cuenta con especial enojo ya que, según explica no han podido integrar todavía a Fabián en el colegio “me piden que lo retire antes o que no lo lleve, incluso no lo dejan hacer ed. Física” comenta.


A futuro


A pesar de esta situación, los padres de estos niños no bajan la guardia e insisten en darles a sus hijos la educación que merecen, no obstante, a medida que van superando pruebas, la situación parece no ver la luz ya que, al terminar la escuela básica el siguiente paso es llevarlo a un establecimiento de educación media para que estos aprendan a desarrollar alguna labor u oficio… y aquí comienzan nuevamente los problemas.

Es la siguiente barrera a superar, porque en la cuidad de Valdivia sólo dos son los establecimientos que cuentan con proyecto de integración y que en sus talleres enseñan algún oficio a los alumnos, ellos son: Liceo Técnico quienes en sus especialidades cuentan con gastronomía, vestuario y auxiliar de párvulo y el Liceo Benjamín Vicuña Mackena, los que no son suficientes para la alta demanda que existe hoy. Estos cursos –según el Departamento Provincial de Educación- alcanzan de 15 a 20 cupos dependiendo de la sala y de las horas de contrato de los profesores sin embargo, la demanda supera los 50 alumnos.

“No quiero pensar en el futuro” dice Sandra la mamá del Cristián cuando se le pregunta por la situación de su hijo en unos años más. Ella siente, al igual que muchos padres, la incertidumbre de no saber qué nuevas sorpresas tiene la vida para sus hijos “con él estoy aprendiendo a vivir hoy día” saca un pañuelo. ***




Establecimientos educacionales con proyectos de integración escolar y grupos diferenciales en la comuna de Valdivia

Fedor Dostoieski
Carlos Brándago
Mulato Gil de Castro
Niebla
Angachilla
Liceo Técnico
Leonardo Da Vinci
Liceo Acharán Arce
Las Animas
Hogar del Nlño
Teniente merino
Colegio Renacer
Inés de Suárez
Centro Edu. Laura Vicuña
Francia
Colegio Helvecia
El Bosque
Esc. Especial Ann Sullivan
Fernando Santiván
Esc Especial Walter Schmith
Liceo Benjamín Vicuña Mackena



Establecimientos educacionales sólo con grupos diferenciales en la comuna de Valdivia


Escuela Chile
Escuela El Laurel
Escuela México
Colegio Metodista
Escuela España
Colegio Nuestra Señora del Carmen
Fuente Departamento Provincial de Educación